Diagnóstico

En TDAH VALLES  hemos trabajado  casi 20 años con todo tipo de afectados en diferentes patologías, muchas de ellas comorbidas,  esta experiencia de  acompañamiento con los afectados que han pasado por la Asociación  nos ha obligado a  consolidar un equipo de profesionales especializados en Trastornos del Neurodesarrollo, en todos los ciclos vitales de los afectados.

Para nuestro equipo  trabajar en el diagnostico diferencial es importante, trabajar en garantizar a las familias y a los afectados que desde una visión clínica y sobre todo amplia , descartaremos o diagnosticaremos aquellas dificultades que estén afectando en su vida diaria.


TRASTORNOS DEL NEURODESARROLLO, ¿QUÉ
SON ?

Los problemas de la infancia y adolescencia muchos de ellos están emarcados en trastornos del neurodesarrollo (TND). Esta denominación aclara dos aspectos capitales. El primero es que los trastornos que se describen están vinculados al funcionamiento del sistema nervioso. Si llegáramos a conocer hasta el fondo la fenomenología de cada uno de los problemas que se abordan, lo cual queda todavía muy lejos, podríamos identificar como cada una de las manifestaciones se corresponde con la actividad de circuitos nerviosos sumamente sofisticados y complejos. El segundo aspecto¸ implícito en el término neurodesarrollo, es que los problemas descritos aparecen durante la maduración del cerebro. Por ello son problemas que aparecen en la infancia y que se expresan de forma diferente en distintas etapas del crecimiento. No son problemas estáticos, evolucionan de acuerdo con la maduración.

El sistema nervioso regula las funciones motoras, cognitivas y emocionales que permiten adaptarse al medio. Este conjunto de procesos, sumamente complejos, tiene características propias determinadas por el medio natural de cada especie. En los humanos, el lenguaje, las capacidades de aprendizaje y la conducta social son aspectos decisivos para mantener el ciclo vital de cada individuo; asegurando, de este modo, la supervivencia de la especie. El sistema nervioso interactúa de modo constante con el entorno y, de forma más o menos eficiente, permite ir adquiriendo y perfeccionando múltiples competencias. Estos procesos pueden ser más o menos eficientes y más o menos adaptativos. Cuando las competencias adquiridas quedan por debajo de lo que se supone es normal – entendiendo normalidad como la media estadística para cada contexto – se considera que existe un TND.

 

Para comprender y abordar los TND tomamos como marcos teóricos:

·        Neurobiología

·        Psicología cognitiva

·        Genética conductual

·        Psicología evolucionista

 

A la neurobiología le corresponde dar soporte a las complejas funciones que atribuimos a la psicología cognitiva. Los mecanismos que rigen nuestro pensamiento solo pueden ser creíbles si están sustentados por complejos circuitos neurales que activan, inhiben o modulan la actividad mental.

La psicología cognitiva permite entender el mundo mental como el conjunto de experiencias, asentadas en el mundo físico, que funcionan mediante sistemas de información, computación y retroalimentación. Dicho de otro modo, la psicología cognitiva aborda de forma comprensible y coherente la mecánica del SNC como soporte de nuestras ideas, emociones, sensaciones y habilidades; y en definitiva las facultades mentales de adaptación a nuestro entorno físico y social.

La genética conductual aporta coherencia al debate sobre la conducta innata y la conducta determinada por experiencias vinculadas a la influencia del entorno social o cultural. A medida que se van desvelando enigmas sobre las complejas, sutiles y sofisticadas funciones de los genes, el clásico debate “nature-nurture”, deviene obsoleto, puesto que se está convirtiendo en un falso debate derivado de un enfoque erróneo y simplista. Los genes han diseñado un modelo de “homo sapiens”, cuya persistencia solo se puede entender gracias a su capacidad de adaptación al entorno. Los genes, como patrimonio que asegura la existencia, garantizan el acoplamiento al medio merced a que la expresividad de los genes viene modulada por los factores ambientales.

La psicología evolucionista permite, gracias a las aportaciones de Darwin, comprender las bases sobre la naturaleza humana. Además explica el desarrollo de las mismas a partir de modelos teóricos que encajan la selección natural con los descubrimientos genéticos de los últimos años.

Los citados marcos teóricos desmoronan concepciones clásicas sobre la psicología humana, todavía muy arraigadas en ciertos entornos psicológicos, pedagógicos y sociales, asentadas en teorías que han copado gran parte del siglo pasado: conductismo, psicoanálisis y antropología cultural. El gran error de la psicología conducticio y psicoanalítica, por lo menos en sus interpretaciones radicales, reside en su desconocimiento sobre las funciones del cerebro y como estas se implican en la conducta.

Los TND pueden contemplarse desde distintos niveles causales y moduladores . Los genes se implican en la estructura y funcionalidad de las estructuras del cerebro. La actividad cerebral genera actividad mental que  se puede descomponer en mecanismos elementales, por ejemplo: la capacidad de inhibir un impulso, la memoria inmediata, la consciencia del sonido de una letra, etc Como producto final de la actividad mental se generan las conductas, las cuales representan la única parte del proceso que es observable. La expresión de los genes, está modulada por factores ambientales (por ejemplo, un trastorno de déficit de atención/hiperactividad, puede ser más grave si la mamá ha consumido alcohol o tabaco durante la gestación). Determina actividad cerebral está bajo la influencia de varios genes, generalmente con efectos débiles para cada uno de ellos por separado. Un mecanismo cognitivo, depende de varias funciones cerebrales simultáneas. Y cada conducta es la suma de distintos mecanismos cognitivos.

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